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viernes, 25 de octubre de 2013

ESTEREOTIPOS


Gitano de Anatolia Turquia
Fotógrafo Tolgar Kelleci 
En medio de todos los señalamientos y encauzamientos que se establecen por los innumerables hechos de corrupción y violaciones a los mínimos derechos ciudadanos por parte de los representantes de colectivos de profesionales o por minorías étnicas o religiosas, se establece el terrible prejuicio de estereotipar una religión a cualquier grupo étnico, a una minoría sexual, a los profesionales de determinada actividad, a los hinchas de cualquier divisa futbolera, llegando a generalizar a todo el grupo cuestionado como actuante de mala fe o dotados de acciones maliciosas.

Así es como hemos llegado a sindicar a todos los sacerdotes católicos de pedófilos, a todos los musulmanes como fanáticos extremistas y asesinos de cristianos, a todos los miembros de la etnia Romaní como vagos, ladrones y ahora acusados hasta de perpetrar secuestros, por un simple acontecimiento que ha sucedido en Grecia, pero difundido por la prensa como si toda la etnia se dedicara al secuestro de menores; al gremio de ingenieros civiles de Colombia como anti éticos y cero confiables en la práctica profesional por culpa del evento en el edifico Space, a los fanáticos del fútbol como intolerantes y asesinos, a los miembros del escuadrón de operaciones especiales de la policía nacional como violadores de derechos humanos; y así podría enunciar un número inmenso de situaciones que han generado el maléfico efecto de estereotipar.

Esta actitud de generalizar los errores de un individuo o de un pequeño porcentaje de sujetos adscritos a cualquier colectivo llámese social, religioso o profesional y de paso estigmatizar a todo la mayoría, es una actitud reprochable que usualmente esta preconcebida, sin conocer los elementos esenciales y las pruebas que nos permitan reflexionar y condenar o no la acción de todo un grupo de la sociedad.

Pero esta realización resulta más insidiosa, cuando es a sabiendas e influye en generalizar un error con conocimiento de causa, además de utilizada con intereses políticos o económicos con el apoyo dinámico de medios noticiosos adscritos a los fines que se persiguen con la desfiguración de la verdad.

Los políticos embusteros y de mala calaña son dados a usar estas estrategias, pues al desprestigiar un colectivo o al señalar a una etnia de conductas improcedentes, encubren errores de gobernanza o excesos de corrupción.

Así cuando se señala a los Romaníes de villanos, secuestradores, ladrones y vagos, simplemente se buscan pretextos para eximir a los gobiernos responsables de estos ciudadanos, a crear fórmulas que promuevan la incorporación en condiciones dignas de estos marginales a la sociedad.

O igualmente cuando en Europa se promueve la idea que los musulmanes de manera habitual, son extremistas perpetradores de violencia sectaria, se crea el ambiente político necesario para endurecer las leyes de inmigración en general, lo que perjudica sustancialmente a todos los refugiados sean de carácter político o religioso, debido al endurecimiento de los atributos para recibir asilo o cobijo contra algún tipo de persecución.

En Colombia el ejemplo clásico es inculpar a la guerrilla de todo acto de violencia que involucre víctimas civiles, de esa manera los verdaderos gestores se amparan en la desinformación para cumplir sus oscuros intereses, con el agravante que el público en general en masa es muy crédulo.

Estereotipar conductas en los colectivos es muy fácil, deshacerse de ese mal proceder es arduo, sobre todo cuando hay medios involucrados cooperando con repetir sin variaciones las consignas y argumentos de culpar a un grupo social o etnia, logrando estandarizar un comportamiento indebido sobre la congregación cuestionada, en el imaginario colectivo.   

Debemos estar alertas para no dejarnos confundir por titulares que incitan al odio y la aversión de minorías, de gremios o de agrupaciones y si más vale analizar hasta donde son reales y justificables estos procederes.    

jueves, 29 de septiembre de 2011

LOS DESAFÍOS DE LA INTOLERANCIA

Protesta Anti-Gay en Polonia
Fotógrafo  Michal Zacharzewski
Quizás uno de los mayores desaciertos humanos sea la falta de respeto, por las opiniones y las prácticas de los demás.
Motivo de sarcasmos, discordias, conflictos, destierros y hasta de la muerte. Desde la incomprensión de los Romaníes o Gitanos, siguiendo con la intolerancia en casi todo occidente contra los musulmanes, el apartheid de los judíos con los Palestinos, la intransigencia de los Europeos con las inmigraciones de Asiáticos, Africanos y Sudamericanos; además de la desaprobación y discriminación en América Latina en contra de las comunidades Afrodescendientes, y de los aborígenes del continente por las otra etnias residentes y la marginación de los homosexuales.
Ahora en cuanto a Colombia, gracias a la poca generosidad de nuestra clase gobernante, persiste un nivel tal de exclusión sobre la gran mayoría, que es el combustible que alimenta las bases de nuestro conflicto armado y demás brotes de violencia que nos afligen.
¿Cómo se puede solucionar tan usual comportamiento incorrecto?
Al igual que muchas de nuestras conductas, el remedio inicial esta en cada uno de nosotros, al esforzarnos en aceptar lo diferente y disminuir el exceso de egoísmo que nos caracteriza a todos. Pero de igual forma con las normas y reglas que nuestros líderes y legisladores deben promulgar penalizando todo tipo de intolerancia y discriminación, fortaleciendo la posibilidad a estos colectivos a superarse e integrarse convirtiéndolos en parte activa de las sociedades en las que conviven.
En Europa el tema de los gitanos esta en boga, gracias a que desde la incorporación de los países de Europa del este a partir del 2007, y con la aplicación del tratado de Schengen, el control fronterizo se hizo mínimo entre los países signatarios, lo que favoreció a los Romaníes viajar a Italia, Francia e Inglaterra; ocasionando medidas unilaterales como las establecidas por el gobierno Francés, que deportó a miles en agosto de 2010 nuevamente hacia Rumania y otras naciones del centro de Europa, promoviendo la xenofobia, a más de causar la repulsa de otros gobiernos de la Eurozona.
En el viejo continente, esta etnia ha sido perseguida y escarmentada con una crueldad exagerada, como con la quema de sus viviendas, las deportaciones masivas, confiscaciones de tierras, desarticulaciones de los núcleos familiares y esclavitud han sido algunos de los castigos que les han sido impuestos por la incapacidad de comprender y aceptar su vida nómada, su desigual manera de hablar y actuar frente a los habitantes de los países en que residen.
Otro colectivo que sigue siendo victimizado sin consideración alguna es la comunidad homosexual, pues aun se considera un delito que se castiga con la muerte en varios estados como Irán, el hostigamiento, la marginación y el acoso son el azote mayor que estas personas deben sufrir en nuestras muy civilizadas sociedades; a pesar de las continuas proclamaciones de leyes  que establecen la igualdad ante los otros grupos que integran el entramado social. Quizás en donde hay más conflicto es entre la población de homosexuales adolescentes, debido a que tienen que soportar con resignación el escarnio y violencia de sus compañeros de estudio, ocasionando un significativo número de suicidios.
En el caso de los Afrodescendientes  y comunidades autóctonas, el apoyo de la evolución legal y la disminución de las  conductas racistas han mejorado la existencia de estos grupos, aunque aún falta mucho camino por recorrer, pues siguen siendo relegados y solo una mínima parte puede ascender en la escala social y económica.
El tema de la intolerancia musulmana es de doble vía, mientras en occidente se les mira con extremo celo, ellos en oriente marginan y persiguen a sus pares cristianos; como lo hemos visto en Egipto en contra de la minoría Copta.
Termino haciendo hincapié, en la necesidad de que en las Naciones Unidas, acepten a Palestina como estado, aunque sea solo en calidad de observador, debido a que será la única manera que el intransigente primer ministro Israelí Netanyahu, acepte regresar a la mesa de negociación a pesar de su caprichoso comportamiento de continuar ampliando la construcción de asentamientos en el territorio Palestino ocupado por Israel.
Finalizo como siempre invitándolos a la reflexión personal, porque asuntos como el hoy tratado dependen solamente de la disposición personal, que encadenada de ciudadano en ciudadano, generará un cambio de actitud y de visión frente a todos los comportamientos de intolerancia.