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jueves, 14 de mayo de 2015

LAS MOTIVACIONES DE LA GUERRA

Veía  por estos días en unas fotos, el imponente desfile militar efectuado por las fuerzas armadas de Rusia, con motivo de celebrarse el setenta aniversario de la culminación de la segunda guerra mundial. Ante este magnificente hecho comencé a meditar sobre los conflictos acaecidos en los últimos 100 años a lo largo y ancho del planeta, incluso las recientes conflagraciones.

Con mi racionamiento procuraba entender el por qué somos una raza tan destructiva, que se dedica a exterminar a sus semejantes y a dañar el frágil ecosistema con las excusas más baladís. En la mayoría de ocasiones las justificaciones emanaban de la codicia y la ambición que el poder implanta en el racionamiento humano.

La revolución Bolchevique y la primera guerra mundial, nacidas de los conflictos originados en el desequilibrio geopolítico causado por los imperios de esa época, el abuso de poder aunado a la opresión y a la desesperanza de inmensas comunidades, quienes aspiraban a tomar el control de sus destinos.

La segunda guerra gestada por los abusivos acuerdos negociados e impuestos por los vencedores a los sometidos de la primera guerra. Esta segunda conflagración al final inspiró la división de Europa por un telón ideológico, denominado la cortina de hierro, quien a su vez causó la guerra fría. Enfrentamiento que nos llevo casi al holocausto nuclear en octubre de 1962 y que vino a concluir con la desaparición de la URSS en 1989.

y así cuando muchos creíamos que el planeta entraría en un remanso de paz, surgieron las indebidas injerencias de occidente en los países musulmanes de oriente Medio, asunto que convergió en los atentados de New York en septiembre de 2001 y luego en Madrid en Marzo de 2004. Dirigiéndonos con estos hechos a una nueva cruzada cristiana en contra de los creyentes de Mahoma.

En este repaso dejé de lado cientos de conflictos regionales o nacionales, como la guerra en la península de Corea a finales de los años cincuentas, la revolución cubana entre 1959 y 1960, la primavera en Praga en 1968, el conflicto interno colombiano gestado en 1962 y aún vigente, el conflicto entre los dos Vietnam entre 1964 a 1973; la guerra de los seis dias entre árabes y israelitas en 1967, la guerra civil de Angola en los setentas, las guerras civiles de centro América en los ochentas, el conflicto en los Balcanes en los noventas, causante de la desmembración de Yugoslavia. Después vinieron todas las aventuras de perseguir a los terroristas de Al-Qaeda y sus aliados en Afganistán y Pakistán.
Luego los conflictos derivados de la mal llamada primavera árabe en Siria, Irak, Libia, Egipto y Yemen. Además de los nuevos enfrentamientos entre Palestinos e Israelíes y ahora mismo el conflicto civil en Ucrania, el cual ha puesto de manifiesto el retorno de la guerra al territorio europeo tras siete décadas en calma y plantea un enfrentamiento subrepticio entre Moscú y la OTAN.

¿Y todo para qué? Sin duda solo sobrevienen razones absurdas las cuales no soportan un juicio histórico profundo o al menos una argumentación razonable y provista de sentido común.

Solo quedan tras estos deplorables sucesos, el recuento de los millones de muertos, las incalculables pérdidas económicas y el desplazamiento forzado de millones de personas

Ahora me pregunto ¿Existirá alguna esperanza para solucionar todos los focos de conflictos? O estamos condenados perpetuamente  a exterminarnos con métodos mas audaces y precisos en la medida que la tecnología avanza. Por ello adquiere inmenso valor la frase del papa Francisco quien sentencia cuan valiente se debe ser  para buscar la paz y él lo define  de esta manera"para conseguir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra".

martes, 20 de mayo de 2014

PERVERSIÓN DE LAS COSTUMBRES POLÍTICAS


Elecciones 2014 Tarjetón

Imagen pagina web registraduria de Colombia
Desde hace muchos años consideré que el pensamiento político, los programas económicos y el manejo del poder eran aliados naturales; desde entonces estimé que era mi deber como ciudadano aprender sobre estas materias, y en consecuencia podría reflexionar acerca de las disímiles propuestas emanadas desde las diferentes corrientes políticas, además de asimilar fundamentos con los cuales debatir en torno a las planteamientos que priorizaban mis intereses o representaban mis ideales, para de ese modo conciliar las diferencias doctrinales con otros conciudadanos construyendo acuerdos, y a través de ello aplicar soluciones a los problemas comunes que como sociedad civilizada enfrentamos.

Pero esta conceptualización ética e ideológica que había concebido con el paso de los años, cambió ahora al calificarse bajo los efectos del enfrentamiento partidista, que ha reducido el debate a una mera pugna vil en donde únicamente se premia la injuria, la murmuración y el oprobio; dejando de lado las ideas, los conceptos y las propuestas, que son el objetivo de cualquier competencia en la que se lucha por el favor del electorado. El de ahora es el peor de los escenarios en el que una democracia se puede encontrar, debido a que la ausencia de ideas solo causa desaliento, hostilidades y perturba el entendimiento de los ciudadanos; además ese comportamiento bellaco es más propio de las mujeres de un burdel, que el de una élite ilustrada con un alto palmarés educativo.



¿Qué nación pretendemos construir? Cuando nuestras controversias de ideas se limitan a aplicar el discurso infame y el chisme ruin, trasmitido desde las altas esferas del poder a través de los medios informativos, y distribuidos sin miramientos sobre todos los ciudadanos interesados en la participación política.



Esta disputa partidista no posee base doctrinal y va más allá de la degradación del discurso, al anexarle el sentimiento visceral de la venganza en contra de las guerrillas con los efectos que produce. Y es ese asunto por el que se han entrometido la gran mayoría de los impugnadores de las negociaciones con la insurgencia, pues estos colombianos son los directos damnificados, herederos de la violencia que la subversión ha sembrado, ellos son las víctimas económicas y humanas del extenso e envilecido conflicto interno de Colombia, que el actual gobierno no ha sabido interpretar e involucrar para avanzar en las soluciones de la conflagración.

Aun así a las victimas les recuerdo que la represalia disfrazada de justicia no les va a devolver sus heredades totalmente ni a sus seres queridos, impidiendo la posibilidad de cerrar el ciclo de dolor y el duelo producto de ello; alterando los sentidos e impidiendo razonar sobre lo prioritario y sustancial, sumergiéndonos con mayor fuerza en el irrefutable laberinto de la barbarie.

También es innegable que la paz de Santos está llena de interrogantes y construida aun de manera muy endeble; pero ella es mejor que las falaces proposiciones justicieras de un individuo psicótico que en 8 años no eliminó la insurgencia como lo propuso, y que hábilmente nos continua inmiscuyendo en sus odios no superados en contra de la perversa subversión del país.

De toda esta situación confluimos hacia una característica semejante, por la cual gente que se ha considerado educada y culta, se equipara en el mismo nivel de obcecación conceptual con tipos barbaros como los guerrilleros, quienes ostentan una estrechez mental digna de la época de las cavernas; que les permite consentir acciones como el asesinato de los dos policías a garrote en el área de Tumaco.

Concluyendo vemos como las elites apoyan la disputa pútrida en su pugna personalizada, los ciudadanos del medio desaprobamos la agenda política de la paz por desconocimiento, intransigencia o por identificarnos con la represalia justiciera, y entre todos envilecemos y degradamos la convivencia incluyendo la política nacional, encontrándonos en una depravación de costumbres y en una veneración por los anti-valores que devastan toda nuestra sociedad. Para luego dedicarnos a quejarnos, a cuestionar y criticar porqué crece la violencia urbana y como esta no se puede controlar.

Entre todos, elites y los demás, continuaremos edificando esta sociedad en la que vivimos, y es responsabilidad de todos si queremos disminuir la violencia desmedida, esforzándonos a cambiar desde la célula familiar hasta el colectivo total. Entonces ahí si podremos reencaminar hasta las sucias prácticas políticas aplicadas en el país. Este debe ser un esfuerzo sin duda de toda la sociedad colombiana si queremos paz.

miércoles, 12 de marzo de 2014

MARZO 9 COMICIOS CON EXIGUA PARTICIPACIÓN



Simulacros para elecciones

Fotografía pagina web registraduria
Este domingo 9 de marzo, de nuevo se evidenció que conviven dos países dentro de una misma nación.

56.4% del potencial de electores no participó en la jornada electoral, a ello anexemos Un Millón setecientos cincuenta mil cero setenta y uno sufragios nulos, además de cuatrocientos ochenta y nueve mil ochocientos cincuenta y tres sin marcar; elevando inmensamente el número de ciudadanos que no determinó quienes son los candidatos al congreso idóneos para representarles.

Así que el guarismo de quienes no escogieron pasa del 56.4% al 63.2% lo que debería alarmar a los gobernantes de cualquier país, con claras reglas de civilización y convivencia; mas en el nuestro solo alimenta estadísticas y provee material para que algunos conciudadanos reflexionemos sin mayor éxito sobre el asunto.

Por tanto la responsabilidad de escoger al congreso reposa sobre el 36.8% de la población, que se clasifica en una alta proporción como de derecha o de extrema derecha, y una minoría que representa al centro y a la izquierda moderada, dejando a la izquierda extrema sin participación alguna.

En el Valle del Cauca la abstención se situó en el 86.3%, cifra muy decepcionante que solo escenifica el total desencanto de la ciudadanía con la actual clase política, además de evidenciar la impericia en los métodos de participación ciudadana; responsabilizando la escogencia de candidatos al senado y a la cámara en las maquinarias clientelistas y en un pequeño grupo de electores de opinión.

Aún me encuentro aturdido, basado en el raciocinio en que jamás habría convergido, una urgencia tan explícita en tomar decisiones electorales y la elevada desidia para elegir el congreso que deberá legislar las leyes para la paz y el post conflicto en Colombia.

Con estos resultados, queda manifiesto el desinterés mayoritario de cómo y quienes conducirán el estado, además de la incultura profunda de cuanto afecta al ciudadano de a pie, la elección de legisladores capacitados y estructurados ética e intelectualmente, para que de manera puntual y sin ambigüedades redacten normas que no admitan tantas interpretaciones o que solo favorezcan a los clanes que ostentan la supremacía industrial y financiera.

Como si fuera poco un presidente mediocre como casi todos sus antecesores, ha enarbolado la bandera de la paz con un plan aparentemente claro o al menos con un poco de prudencia, comparado con el organizado por el mentecato de Andrés Pastrana, quien entregó la institucionalidad y el orden del país a la guerrilla en la zona de distención, siendo un laboratorio de ingratos recuerdos.

¿Qué querrá? Este 63.2% que no eligió en los comicios más trascendentales de los últimos 50 años.

Como medir si es la simple apatía, la ignorancia o el desencanto; o todos los factores se conjugan en este comportamiento del pueblo de Colombia.

Solo resta opinar, que si la posibilidad de transitar y conocer un país en paz no anima a mis compatriotas, resulta como imposible encontrar nuevas motivaciones para interesar a la gran mayoría en participar en futuras convocatorias electorales.


Hoy señores lectores están especialmente invitados a lanzar sus juicios y opiniones

martes, 12 de noviembre de 2013

AMBIVALENCIAS CONCEPTUALES

Jefe negociador del gobierno diálogos de  la Habana
Resulta para mí comprensión sumamente desconcertante la actitud que asumen muchos miembros de la sociedad en diferentes naciones, que ante el despliegue de informes tendenciosos o noticias colmadas de ambigüedades, aceptan tales informaciones con total certeza como consecuencia del poco interés en profundizar en el origen y causas de los hechos sujetos a estos significados dudosos, sin discernir lo contradictorio de los mismos,  asumiendo posturas tan antagónicas gracias a juicios puritanos, que finalmente son el interés que persiguen los medios manipuladores de la opinión pública.

Como puede ser posible que el colombiano promedio no comprenda que el proceso de paz con la insurgencia, se efectúa con el grupo de ciudadanos que a través de los últimos 55 años y con el poder de las armas han desafiado la estructura política, económica y social tradicional e impuesta por el liderazgo criollo desde la época de independencia. 

¿Poca información? O será desconocimiento histórico.  


Por ello la ideología, las actuaciones y decisiones  de estos grupos guerrilleros han estado orientadas a desestabilizar al notariado que ostenta el poder desde los comienzos de la época republicana, quedando el resto de nosotros en medio de esta guerra, y para superarla se hace necesario realizar concesiones, algunas muy audaces y otras que  desafían el ordenamiento jurídico que nos rige; de tal forma como Santos lo argumento en su alocución del pasado 6 de noviembre, en donde reafirmó que  negociamos la paz con el enemigo no con los amigos.

La ciudadanía anhela el fin de las hostilidades, desea la paz, pero cree absurdamente que las Farc están derrotadas militarmente o en proceso de ello, lo que es un exabrupto mayúsculo como lo demuestran la finalización de conflictos en centro américa y el África en los recientes años, a través solo de la negociación política que ha permitido el final de estos ruinosas guerras; no existe en la historia contemporánea un ejército que haya triunfado sobre fuerzas irregulares que combaten como guerrillas, solo observen el estancamiento en Afganistán entre Talibanes y fuerzas combinadas de estadounidenses y sus socios de la OTAN, la mejor maquinaria bélica del mundo en contra de grupos mal armados y poco entrenados, y este  conflicto está empantanado.

Pero claro el mensaje superficial y confuso de Uribe y sus muchachos desconcierta y desorienta a la opinión pública del país, a ello añadamos el papel ambiguo de mucho medios noticiosos, las frases y discursos ambivalentes de algunos miembros del gabinete presidencial y las poco oportunas intervenciones del procurador Ordoñez, enemigo del dialogo y de la acción de credos políticos ajenos a su medieval manera de interpretar la ley y la moral; persuadiendo a los incautos y desprevenidos compatriotas que realizan juicios de moral en contra de los insurgentes, en los que se terminan contradiciendo hasta las propias creencias religiosas, solicitando justicia, léase venganza, rebatiendo las enseñanzas cristianas que dice defender Ordoñez y toda la derecha criolla, criterios religiosos que nos hablan de olvido, perdón y amor inclusive para nuestros verdugos.

Indiscutiblemente argumentos religiosos que la gran mayoría no somos capaces de aplicar y que demuestran la hipócrita postura del procurador y todos los falsos cristianos que habitan en la derecha política de Colombia, pues ellos predican actuar en defensa de esta Fe.    

¿Entonces realmente que somos y como razonamos nuestro futuro accionar?

Pregonamos pacifismo, tolerancia, respeto y sosiego pero en realidad practicamos la venganza, la disputa, el fanatismo y la obstinación en contra de todo aquel que nos enfrente o agreda así sea en mínima expresión.

Nuestro estado de sociabilidad y de observancia al credo religioso solo aplica entre nuestros limitados grupo familiares y el entorno social cercano que nos favorece,  para el resto del colectivo solo hay injusticia, condena, desprecio y rechazo.

Simplemente los conceptos que nos inculcan para interactuar como miembros de la sociedad se aplican de manera selectiva y proporcional a nuestros intereses, el resto de ideas que nos invitan  a ser civilizados se emplean para sostener las mínimas prácticas sociales que eviten nuestra propia eliminación de la faz del planeta.

Finalizo reflexionando si por alcanzar la paz estaremos dispuestos a sacrificar nuestras demandas personales de justicia o de venganza y lo acataremos como el tributo que significa el bienestar de toda la nación.

Actuaremos como colectivo organizado o las divergencias conceptuales serán la respuesta para continuar como hasta ahora actuando individualmente, sin tener la capacidad de aglutinarnos para garantizar la conclusión y ejecución de los acuerdos que se establezcan en la Habana entre guerrillas y el estado.

martes, 23 de abril de 2013

ACTIVIDADES INTRASCENDENTES O TRASCENDENTALES

CONPES Abril 15 de 2013
Fotografía Web de la presidencia de Colombia

Qué motiva a que una situación, una actitud o una acción sean calificadas como transcendentales o insignificantes.

¿Dependerán de un sistema conocido que valúa cual característica determina su importancia o intranscendencia o de un nivel establecido de conceptos que califiquen una de las dos estimaciones?

Ya se preguntarán el porqué de este cuestionamiento.

La respuesta radica, en que he advertido que con motivo de la valoración personal de una de estas dos calificaciones, establecida por hombres con un buen nivel de credibilidad, se juzgan hechos que a los ojos de la mayoría pueden tener o no valor pero que finalmente influencian las decisiones colectivas.

Consideremos algunos motivos por los cuales a una mayoría de habitantes en este país les resulta incómodo la continuidad de Santos en el poder y de ahí  podremos valorar como lo transcendental para unas personas es intranscendente para otras.

Mirando de manera retrospectiva Santos ha gobernado al país sosteniendo una continuidad de medidas económicas y sociales que no lo alejan de la forma en la que al menos 8 de sus predecesores lo han hecho, desde la época de Betancourt quien introdujo el impuesto de valor agregado IVA, todos sin excepción han realizado reformas tributarias y económicas que siempre han favorecido a los grandes comerciantes, industriales y al sistema financiero, perjudicando con soluciones leoninas a la clase media.

La muestra más clara es la famosa disminución de la tasa del impuesto de renta con la última reforma que la redujo del 33% al 25%, pero que no eliminó por completo un complejo sistema de excepciones que limitan esa tasa impositiva a una realidad del 15% en promedio para los grandes capitales permitiendo continuar con las antiguas prerrogativas; en el resto de sus actuaciones económicas se ha continuado con la política de encarecer los combustibles como todos sus antecesores, además de privilegiar la usura del sistema financiero.

En sus políticas sociales solamente ha implementado un demagógico sistema de regalar casitas de 36 a 40 metro cuadrados para las familias desfavorecidas, pero sin sustanciales esfuerzos para reducir la inequidad que continua siendo la segunda más alta del continente, en concordancia con el estilo establecido por el notariado criollo para gobernar.

Entonces si nos ha conducido con una línea semejante a las últimas 8 administraciones, en que radica su baja estimación reflejada en las encuestas.

Opino que principalmente se debe al transcendentalismo que le hemos otorgamos a la situación actual del conflicto con la insurgencia, condición que hábilmente ha sido explotada por su antecesor inmediato y líder de la extrema derecha del país.

Penosamente el establecimiento colombiano propietario de los medios informativos con mayor penetración en la población  y que es un homogéneo grupo de ciudadanos claramente afines con la derecha, también apoyan la campaña del ex presidente al entregar mayor cobertura a las funestas noticias sobre nuestra empantanada guerra interna, y no a aquellas que comprueban que la lucha contra la insurgencia continua transmutándose de acuerdo a la estrategia que los combatientes planteen, de tal manera que nos hemos devuelto a la pequeña guerra de guerrillas de hace 20 años con asaltos fragmentados y pequeños, a diferencia de como se estaba llevando a cabo hace 13 años con grandes tomas a pueblos e instalaciones militares.

Como ven nada nuevo en el manejo económico, tampoco en lo social y continuamos con el mismo desarrollo del conflicto como sucedía desde la época de Barco hasta Samper.

Así que el transcendentalismo que le aplicamos a la retórica belicista de Uribe y sus prosélitos, es la que realmente hace ver la labor de Santos como ineficaz y ardua.

Ya establecida esta premisa deberíamos de cuestionarnos en cuan es de insignificante la reelección de Santos, y por ende de su cruzada para alcanzar un cese de hostilidades definitivo  con la insurgencia del país.

En segunda instancia a partir del  sangriento hecho acontecido en Boston, procuraré comprender por qué era tan transcendente para un par de inmigrantes legales del oeste de Europa, realizar una campaña en Estados Unidos en contra del sistema ahí establecido y en consecuencia atacar a ciudadanos indefensos sin motivaciones aparentes más que las religiosas.

¿Es el transcendentalismo una antesala al fanatismo y al extremismo?

¿Por qué un joven estudiante de medicina becado, con antecedentes sociales normales puede transformarse en un engendro provisto de maldad y deshumanización extrema?

Entender el radicalismo musulmán ya fue una tarea ejecutada en un escrito realizado en este blog hace 2 años, y realmente para nuestra subjetiva perspectiva occidental no deja de ser sumamente arduo de entender, como consecuencia de la visión establecida por los medios informativos que han desdibujado y asociado conceptos como fundamentalismo, terrorismo y extremismo convirtiéndolos casi que en sinónimos, cuando no lo son ni mínimamente en realidad; y para ello hay que establecer que fundamentalismo y radicalismo están asociados es a establecer los  linderos de acatar con suma rigurosidad los escritos de Mahoma y sus sucesores y no al fanatismo violento que algunos musulmanes practican y que la prensa nos ha hecho entender como definición de tales conceptos.

Así que apartándonos de la justificación del extremismo religioso, nos queda solo esperar a que la investigación y el análisis riguroso sobre la psiquis del sospechoso, nos ilustre del por qué se potencializan estas conductas destructivas, provistas de crueldad excesiva en donde a través de la violencia se busca la justicia por la propia mano, que es en el fondo parte de la motivación de fanáticos y terroristas.

¿Qué hecho  transcendental generará este tipo de actuaciones?

Política, nacionalismo, religión o el apasionamiento deportivo han sido elementos de los que los intolerantes disponen para justificar oscuros sentimientos de venganza contra la sociedad que los mantiene, solamente cambian los métodos y las vías para perpetrar estos abominables hechos dependiendo de la capacidad económica organizativa y tecnológica de quienes los cometen.

Seguramente algún acontecimiento insignificante para los ciudadanos de la ciudad de Boston despertó en los 2 hermanos un obsesivo deseo de vendetta en contra de los inermes participantes de la maratón y residentes de esa capital; ojalá la investigación policial arroje luz sobre estos sucesos con el fin de hacia futuro evitar que suscitan acciones que promuevan la aparición de nuevos elementos radicales.

Finalmente pienso que las características de intranscendencia o importancia que se asocian a un acto o acción no se pueden minimizar porque es sumamente prejuicioso y arriesgado juzgar las motivaciones, problemas y asuntos de nuestros prójimos como lo argumentan las causas hoy expuestas.

jueves, 6 de septiembre de 2012

CAMBIOS EN EL ENGRANAJE MINISTERIAL

Ministro  Aljandro Gaviria y Presidente Santos
Fotografía web presidencia de Colombia

He reflexionado agudamente sobre la valoración del ajuste ministerial ejecutado y ampliamente publicitado por nuestro presidente en ejercicio.

Resulta paradójico que el mandatario decida ejecutar la adecuación del gabinete ministerial, definiendo los cambios de sus inmediatos colaboradores como la necesaria renovación por nuevos elementos que estén dispuestos a calzarse las botas, pero finalmente solo se trató de una rotación de cargos, con la introducción de unos mínimos cambios, como el acontecido con el economista Alejandro Gaviria posesionado como ministro de salud.

Con esto llegamos al punto de la paradoja, pues en el enfoque del gabinete persiste el mismo perfil desgastado de tecnócratas, de alto nivel económico y académico e inmensamente lejanos y ajenos a la realidad social que enfrentan millones de colombianos, y ante lo cual difícilmente pueden estos doctos aristócratas criollos, ofrecer soluciones compatibles a las necesidades de la inmensa mayoría del pueblo de Colombia.

Juan Manuel Santos espera con ingenua certeza, que su encopetado grupo de funcionarios de primer nivel, a través de su trabajo académico e incondicional con el establecimiento colombiano, recuperen para él, parte de la imagen y confianza perdidas; pero lejos se encuentra de esa realidad, porque como lo explique en mi anterior artículo “análisis cualitativo de los sondeos” mientras subsistan los mismos propósitos y planteamientos cuantitativos en la evaluación de las políticas publicas dirigidas al campo social,  perseverando en maquillar los resultados y consolidar cifras, para recibir el beneplácito de los organismos multilaterales de cooperación y de crédito, no podrá mejorar en su evaluación de imagen y confianza administrativa por parte de la opinión pública, pues aunque la inmensa mayoría de los habitantes del país no comprenden la indescifrables cifras de evaluación económica, si perciben que no hay cambios en su estado de bienestar, en razón a que el empleo formal no mejora, además de que los incrementos salariales no compensan los aumentos de los precios de medicamentos, vestuario, útiles escolares, arrendamientos, servicios públicos, combustibles, creciendo todas estas variables por encima del cálculo estadístico del índice de precios al consumidor, que es la medida básica para elevar los salarios de la gran mayoría.

A pesar de su estratégica apuesta por la paz lanzada el 4 de septiembre, persistirá  mucho descontento entre las grandes mayorías silenciosas del país gracias a que se mantiene la inmensa desigualdad, grupos a los que se le pueden unir las clases medias altas y altas si la violencia insurgente perdura o se radicaliza, como secuela de los nuevos diálogos de paz.  

Ciertamente considero que si Santos no asume planes sociales audaces en estos próximos 18 meses, alimentará mas incertidumbre a su deseo releccionista, a menos que hayan resultados muy favorables en el avance de las negociaciones  con los insurrectos, pero eso dependerá de la actitud de las Farc y no de Santos y sus negociadores.

En conclusión continuará por muchos meses más el interrogante, de si este hombre tendrá la capacidad de remontar estas cifras desfavorables sobre su imagen y labor gubernamental ante el país, lo que abre la puerta a ingeniosos contradictores de las distintas vertientes políticas que existen en Colombia, y que seguramente intentaran disputarle con buenas posibilidades la primera magistratura.      

jueves, 24 de mayo de 2012

EL TIEMPO DE LOS CONSPIRADORES


Presidente de Colombia

Fotografía pagina de la presidencia de Colombia
Muy a pesar que en política se estila utilizar las simulaciones, los engaños, los rumores, también es evidente que todos estos recursos tienen que tener un límite moral.

No concibo como en este momento histórico en el que a pesar de la recesión de Europa y Norte América, el país crece con cifras convincentes, además que se intentan aplicar leyes con bastante tenor social, como la de la de restitución de tierras, y aun así un amplio grupo de ciudadanos pertenecientes al establecimiento, se dediquen a despotricar del manejo del gobierno y de un hombre que aunque no ha sido de mis políticos admirables, ha realizado una parte de su labor de manera aceptable.

Porque si terminar un torpe conflicto con Hugo Chávez y su republica Bolivariana, es un mal paso, explíquenme cuanto nos hubiera costado la ruina de las 2 naciones, al margen del innumerable número de muertos y de heridos; en un conflicto fomentado por un individuo que nos gobernó y nos encaminó a peligrosas aventuras bélicas con todos los vecinos, además que en su delirante manejo pensó encontrar el apoyo para su escalada militarista regional en el imperio norte americano, como lo demostraron los documentos wikileaks; y ahora perturba de manera cínica y anti patriótica el manejo de la actual administración.

Será que relanzar a Colombia ante la comunidad internacional, continuar combatiendo al siniestro enemigo guerrillero, además de todas las otras manifestaciones delincuenciales que asolan al país, no ha sido parte manifiesta de la labor de Santos aun con sus errores y aciertos o yo estoy leyendo cifras y documentos imaginarios.

Quizás este ha sido el único presidente que ha podido eliminar a 2 de los mas temibles miembros del secretariado de las Farc, en un solo periodo de gobierno y a pesar de todo ello la derecha conservadora desde la popular a la aristocrática lo deslegitima, todo porque trata de alguna manera de encontrar las herramientas legales necesarias para tratar algunos acercamientos hacia la reconciliación nacional.

Francamente somos un país de fanáticos y barbaros, que aun teniendo educación desde la media  a la superior, nos negamos a aceptar y  a comprender que no existen los éxitos militares absolutos en los conflictos irregulares de baja intensidad, como el que vive nuestro país desde finales de los años cuarenta.

O cambiamos de actitud y pensamientos o tendremos otros 60 o 100 años más de conflicto interno.

Esa es la única y evidente realidad, la decisión es de todos, negociamos un camino hacia la tolerancia y la paz, o soportaremos indefinidamente y regularmente más actos violentos contra la población civil.

No pueden las fuerzas militares, la policía y las demás entidades de control asegurar en el 100% el territorio nacional, y menos dar la completa seguridad y tranquilidad a 46 millones de colombianos.

La reflexión es muy simple, o le seguimos el juego descarado a esta dirigencia conservadora malintencionada, o rodeamos al presidente y su gobierno en la necesaria exploración de métodos, hasta encontrar esa brumosa por ahora paz.