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jueves, 14 de mayo de 2015

LAS MOTIVACIONES DE LA GUERRA

Veía  por estos días en unas fotos, el imponente desfile militar efectuado por las fuerzas armadas de Rusia, con motivo de celebrarse el setenta aniversario de la culminación de la segunda guerra mundial. Ante este magnificente hecho comencé a meditar sobre los conflictos acaecidos en los últimos 100 años a lo largo y ancho del planeta, incluso las recientes conflagraciones.

Con mi racionamiento procuraba entender el por qué somos una raza tan destructiva, que se dedica a exterminar a sus semejantes y a dañar el frágil ecosistema con las excusas más baladís. En la mayoría de ocasiones las justificaciones emanaban de la codicia y la ambición que el poder implanta en el racionamiento humano.

La revolución Bolchevique y la primera guerra mundial, nacidas de los conflictos originados en el desequilibrio geopolítico causado por los imperios de esa época, el abuso de poder aunado a la opresión y a la desesperanza de inmensas comunidades, quienes aspiraban a tomar el control de sus destinos.

La segunda guerra gestada por los abusivos acuerdos negociados e impuestos por los vencedores a los sometidos de la primera guerra. Esta segunda conflagración al final inspiró la división de Europa por un telón ideológico, denominado la cortina de hierro, quien a su vez causó la guerra fría. Enfrentamiento que nos llevo casi al holocausto nuclear en octubre de 1962 y que vino a concluir con la desaparición de la URSS en 1989.

y así cuando muchos creíamos que el planeta entraría en un remanso de paz, surgieron las indebidas injerencias de occidente en los países musulmanes de oriente Medio, asunto que convergió en los atentados de New York en septiembre de 2001 y luego en Madrid en Marzo de 2004. Dirigiéndonos con estos hechos a una nueva cruzada cristiana en contra de los creyentes de Mahoma.

En este repaso dejé de lado cientos de conflictos regionales o nacionales, como la guerra en la península de Corea a finales de los años cincuentas, la revolución cubana entre 1959 y 1960, la primavera en Praga en 1968, el conflicto interno colombiano gestado en 1962 y aún vigente, el conflicto entre los dos Vietnam entre 1964 a 1973; la guerra de los seis dias entre árabes y israelitas en 1967, la guerra civil de Angola en los setentas, las guerras civiles de centro América en los ochentas, el conflicto en los Balcanes en los noventas, causante de la desmembración de Yugoslavia. Después vinieron todas las aventuras de perseguir a los terroristas de Al-Qaeda y sus aliados en Afganistán y Pakistán.
Luego los conflictos derivados de la mal llamada primavera árabe en Siria, Irak, Libia, Egipto y Yemen. Además de los nuevos enfrentamientos entre Palestinos e Israelíes y ahora mismo el conflicto civil en Ucrania, el cual ha puesto de manifiesto el retorno de la guerra al territorio europeo tras siete décadas en calma y plantea un enfrentamiento subrepticio entre Moscú y la OTAN.

¿Y todo para qué? Sin duda solo sobrevienen razones absurdas las cuales no soportan un juicio histórico profundo o al menos una argumentación razonable y provista de sentido común.

Solo quedan tras estos deplorables sucesos, el recuento de los millones de muertos, las incalculables pérdidas económicas y el desplazamiento forzado de millones de personas

Ahora me pregunto ¿Existirá alguna esperanza para solucionar todos los focos de conflictos? O estamos condenados perpetuamente  a exterminarnos con métodos mas audaces y precisos en la medida que la tecnología avanza. Por ello adquiere inmenso valor la frase del papa Francisco quien sentencia cuan valiente se debe ser  para buscar la paz y él lo define  de esta manera"para conseguir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra".

lunes, 30 de junio de 2014

REVESES GEOPOLÍTICOS EN ORIENTE MEDIO


Palamento Saudí
Foto web Shura.gov.sa
Ante un acontecimiento revestido con la característica de insólito en Irak en este momento por su gravedad; los estrategas geopolíticos del primer mundo no pudieron presagiar el desarrollo de los acontecimientos políticos y militares que se suscitaron desde hace unos meses, posibilitando fusionar dos conflictos el de Siria y el Iraquí; los cuales aúnan nueva tensión y confusión estratégica a occidente ante la necesidad de asumir alguna respuesta, en la ya convulsionada zona de Oriente Medio.

El suceso en cuestión involucró de forma crucial a la reciente pacificada por el ejército de Estados Unidos, republica de Irak, nación que estaba invadida por este país desde aquel período en el que el gobierno estadounidense lanzó su campaña contra el terrorismo y las armas de destrucción masiva. Ahora en esta oportunidad venimos asistiendo a una secuela de eventos que llegan como un reflejo tardío de la muy aplaudida y publicitada en Europa y Norteamérica, primavera árabe iniciada en Túnez a finales del 2010. Esta aparente revolución iniciada en estos territorios de África mediterránea se extendió a través de todo el mundo Árabe como respuesta a los abusos despóticos de sus gobernantes; mas sin embargo ella ha disfrazado una oportunista intervención de un grupo de países disímiles que comparten el interés de desmoronar a los regímenes gobernantes en estas naciones, como en la malograda guerra en Siria. Estos conflictos suceden por el apoyo económico de Arabia Saudita, la logística de Israel, de Estados unidos y sus socios europeos; causando la caída hasta ahora de los jefes de gobierno de Libia, Túnez, Egipto.

Tras de sí, se presentan los intereses religiosos de Arabia Saudita, país de mayoría Sunita, quien pretende imponer sus directrices teológicas y teocráticas en contra de los Chitas que son orientados desde Irán; además de esto, están los beneficios económicos que persiguen los norteamericanos y europeos, quienes al modificar a las elites gobernantes se constituyen en alternativas de apoyo político y monetario de las nuevas castas que se instalan en el poder, permitiendo intervenir en la explotación de los recursos mineros de estas naciones de manera directa y con mejores utilidades financieras.

Pero como las rebeliones y sus protagonistas se reorientan y no obedecen necesariamente a sus benefactores, en ello reside el asombroso evento que se ha desatado en estas semanas. En Irak un grupo de Sunitas se alzó en armas contra el gobierno de esa nación con éxito, desatando una guerra civil que ya involucraba también a Siria su vecino, y que se teme se extienda a El Líbano y a Jordania; transformando la zona de conflicto en un poderoso califato fundamentalista. Lo sorprendente ha sido la tibia reacción norteamericana e israelita, principales perjudicados con la aparición de un nuevo reino musulmán en esa zona con una orientación religiosa tan extrema y rigurosa. Simplemente basta recordar cómo el cambio de orientación política en Egipto tras la caída de Mubarak, determinó su alejamiento de Estados Unidos y de Israel, incitó la reanudación de la persecución a los cristianos Coptos con nuevo radicalismo, e igualmente redefinió nuevas leyes sociales para todos sus habitantes permitiendo la intervención religiosa en los asuntos considerados anteriormente estatales; además provocó el alejamiento del turismo internacional fuente principal de ingresos del país de los faraones y estimuló la llegada de un conflicto interno que se dirimió con la intervención militar.

De ello se puede concluir que el desarrollo de la nueva contienda y su posterior avance y consolidación como Califato, traería a la región insospechadas muestras de inestabilidad. No quiero ni imaginar la reacción israelí si estos extremistas se asientan en el Líbano y Jordania, puesto que estos irreflexivos musulmanes se lanzarían en guerra santa y suicida contra el territorio habitado por los hebreos; además que prontamente estarían exportando su insurrección hasta las puertas de Riad promotor económico de las etapas iniciales de esta nueva expresión de sectarismo religioso y político.

Finalmente las consecuencias sobre el resto de nosotros que estamos a miles de kilómetros de distancia se reflejarán en nuestro bolsillo, pues esta crisis va a presionar severamente los precios del petróleo.



Al igual como pronostique que la salida de Mubarak desestabilizaba el pivote sobre el que descansa el precario equilibrio del medio oriente; la aparición de este nuevo foco de inestabilidad fronteriza y política generará secuelas violentas y extremadamente peligrosas para occidente en general, sino se toman las medidas para contenerlo ahora en su etapa inicial.

martes, 16 de julio de 2013

DEMOLIENDO O RECONFIGURANDO UN NUEVO ORDEN MUNDIAL


Túnez

Fotografía sitio web oficina de turismo de Tunez
Esta semana que finalizó evidenció nuevamente el caótico escenario en el que se encuentran muchas regiones del mundo, como consecuencia de diversos problemas de índole interna o de relaciones exteriores.

Desde el bochornoso incidente que provocó la detención por al menos 13 horas en suelo austriaco, del avión del presidente de Bolivia, hasta el seudo golpe de estado protagonizado por los militares en Egipto y a ello añadamos las nuevas revelaciones del escándalo de corrupción en España que involucra al presidente de esa nación.

El incidente que involucró al avión presidencial de Evo Morales desdibujo el respeto de tratados y convenciones por países que se consideraban líderes en el acatamiento a las leyes internacionales; resulta absurdo y desvergonzado exigir a muchas naciones el cumplimiento de normas y el respeto por acuerdos y convenios, para luego en cuestión de segundos desconocer las mas elementales normas de respeto a la dignidad de una nación y de su presidente elegido democráticamente, los argumentos exhibidos por Portugal, Francia, España e Italia son pueriles, pues aun en el hipotético caso que el señor Snowden viajara en ese avión, este elemento de transporte está protegido por la inmunidad que se le confiere bajo normas del tratado de Viena, además de otras que permiten el derecho de asilo.

Este acontecimiento sentó un precedente nocivo al acatamiento de la convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, esencialmente afectando los artículos 22, 36 y 40 que hacen referencia al derecho de transportarse sobre un estado a los miembros de una misión diplomática, a la no inspección de equipajes, o de los locales, el mobiliario y los medios de transporte, elementos que bajo ninguna consideración pueden ser objeto de registro, requisa, embargo o medida de ejecución;  con toda esta provocación se ha establecido un antecedente que invita a otros estados a decidir desconocer   unilateralmente cualquier otro de los 53 artículos pactados de esta convención, esgrimiendo justificaciones absurdas como aconteció en esta situación, lo que evidentemente resquebraja  las relaciones de respeto y confianza entre la comunidad internacional.

Avizoro que en un tiempo no muy lejano observaremos repeticiones de este episodio entre otras naciones, como consecuencia del antecedente que las muy civilizadas naciones de Europa han efectuado.

Los acontecimientos en Siria y Egipto, son herencias de la aventura que se inició hace dos años denominada primavera árabe, quiero recordarles que fue en Túnez en donde se establecieron las primeras revueltas que han asolado al mundo musulmán caracterizado por sus totalitarios o dinásticos gobiernos, deponiendo a unos o desestabilizando a otros, pero todo con un trasfondo político que en occidente nos han vendido muy bien los medios, informándonos como estas naciones inician el camino hacia la democracia, al respeto a la libre opinión, al derecho de libre asociación, a la libertad de cultos y al laicismo, pero que analizado en profundo representa una apuesta para deponer a gobernantes no muy leales y obedientes a las potencias europeas, que en unión a Estados Unidos buscan renegociar contratos obteniendo mayores beneficios en la construcción y administración de trayectos para gaseoductos y oleoductos o convenios de explotación petrolera y gasífera; pero además de las razones económicas, surge la enconada y milenaria lucha por la supremacía en el mundo árabe entre las dos facciones principales es que se divide el islán, sunitas y chiitas, confrontación que ubica en los extremos opuestos a la republica teocrática de Irán, (País de mayoría Chita) y en el otro borde a las monarquías del golfo habitadas por sunitas en su gran mayoría, estos reinos abogan por aminorar la influencia iraní en el Líbano, Siria y ahora en Egipto, por cuenta del ascenso al poder de los hermanos musulmanes, movimiento que ha sido depuesto con el reciente golpe de estado ejecutado en días pasados.

Cuando la primavera árabe detonó en Egipto, llevando con ello el derrumbamiento del régimen de Mubarack, predije que la perdida de estabilidad en esta Nación, conduciría al medio oriente incluyendo a Israel a peligrosos episodios militares como ya los hemos palpado con las recientes incursiones israelitas contra objetivos sirios, pero sin duda el desarrollo de los acontecimientos hoy en día en el país de los faraones confirma que Estados Unidos y los Europeos, enmiendan la plana  y retiran de manera tácita el apoyo al gobierno del depuesto Mohamed Morsi, permitiéndole a los militares a destituirlo e implantar un nuevo gobierno acorde a los intereses de todos los nombrados incluyendo a las poderosas monarquías del golfo, quienes ya desembolsaros 8.000 mil millones dólares en préstamos al nuevo gobierno egipcio; con ello Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita se aseguran que el reciente gobierno regresará a la senda trazada desde Riad y Abu Dabi con Washington atrás del telón.

A todo este desarrollo anexamos las denuncias de Edward Snowden que nos ayudan a comprobar una verdad que muchos especulábamos sobre ella y es como los proveedores de internet en conjunto con los gigantes del software, han entregado muchos datos de la vida privada de la gente al gobierno de Estados Unidos y a todos sus satélites en Europa, América y Asia; se me hace ridículo y cómico leer a los representantes de diferentes gobiernos haciendo algarabía sobre hechos que debieron ser de su conocimiento en secreto, pero claro hay que invocar el dolor patrio y la indignación nacional ante el abuso del gigante inquisidor norte americano, toda una suerte de pamplinas para con ello entretener a la galería de estas naciones involucradas.      

Con todo lo expuesto se puede concluir que las prácticas totalitarias tan cuestionadas, el fascismo en etapas incipientes y el irrespeto a tratados y convenciones internacionales para sobrellevarnos entre las naciones de este mundo, son el modelo que continuaremos encontrando en esta etapa inicial del siglo 21; además reflexiono que seguimos sin aprender de las lecciones que la historia de la humanidad nos ha mostrado, con lo que vamos recorriendo tristes caminos que una vez ya habíamos transitado, en donde la limitación de derechos, el irrespeto a la privacidad y a la trasgresión de acuerdos desembocaron en apocalípticas confrontaciones; ojalá estas últimas frases de hoy no se conviertan en una espeluznante realidad.