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domingo, 24 de abril de 2011

DISENTIMIENTO Y CONTROVERSIA

APLICACIONES DEL DISCURSO DEL MÉTODO

OBSTINACION
Fotógrafo HIDDEN
En razón a que este mundo contemporáneo a través de sus desarrollos tecnológicos nos permiten cada vez más el disentir de las opiniones ajenas, desde el ciudadano de a pie al mas encumbrado líder, las posibilidades de controvertir los juicios se hacen más expeditos, pero al mismo tiempo se descubren ante nuestros ojos las personalidades más caprichosas y obstinadas que no admiten otro parecer que el propio.

El ejemplo más habitual en la Colombia contemporánea es nuestro expresidente Uribe, quien no duda en debatir con argumentos redundantes a prelados católicos, el presidente en ejercicio, premios nobel de paz, colectivos de derechos humanos, presidentes de otros estados y todo aquel que no esté de acuerdo con su desgastado y trasnochado discurso anticomunista.

René Descartes en su famoso discurso del método, enuncio como primera preposición, el no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era. Sentencia esta que en nuestra inculta, polarizada e inmadura sociedad se desconoce por completo; desde nuestros ciudadanos del común hasta nuestra clase política en general la mas dada a este comportamiento, ignorando la certidumbre de los acontecimientos o de las pruebas que avalan el camino al progreso y el sosiego para nuestra población.

En la ciudad de Cali mi lugar de residencia, venimos padeciendo de intermitentes suspensiones en el servicio de agua potable, que en algunas ocasiones ha significado cortes de hasta 27 horas para una población de 1.700.000 personas, por la manía de los administradores públicos de no escuchar los argumentos, las advertencias y las pruebas del abandono de la cuenca del río Cauca nuestro afluente principal, y su red de ríos tributarios; además de contar desde 1992 con estudios de prefactibilidad para solucionar el problema del agua con otras fuentes hídricas.

El sentimiento que transmiten este tipo de interlocutores es el de la sordera y ceguera ante lo admisible, y en las redes sociales interactivas como twitter, se encuentran muchos de estos personajes, que desconocen de tajo los argumentos contrarios o simplemente desoyen, figurativamente hablando, la participación ajena. Confunden el interés de exponer ideas, con la ridiculización y la obcecación al punto de no debatir con tesis y razones sino con vocablos soeces y descalificativos sobre la privacidad y la honra personal.

Otros a pesar de sus discursos políticos sociales y liberales, no pasan de palabras y escritos baladís, que no son sino retórica barata sin compromiso real con causa alguna, eludiendo la responsabilidad con su propia prédica y evitando a la vez disentimiento alguno.

En síntesis nos enfrentamos con una sociedad de hombres y mujeres que no ordenan sus pensamientos, comenzando por lo elemental hasta llegar a lo complejo y sin hacer el recuento integral logrando tener la certeza de no omitir nada; como lo define Descartes en sus incisos 3 y 4, para así generar el verdadero debate argumental tan necesario de realizar en una sociedad tan desigual y opuesta como la Colombiana.

“El discurso es la construcción teórica que inaugura el pensamiento moderno” Eduardo Bello Roguera